Entrevista a Benoit Dave, director de Artisans-Paysans e impulsor de Fabrique Circuit Court.

¿Qué inspiró este proyecto?

Durante los últimos doce años, se ha producido una verdadera revolución en el sector agrario, con una explosión del número de pequeños productores y una recuperación de las prácticas de los artesanos, que habían prácticamente desaparecido (pequeños huertos, productores de queso artesanos, microfábricas de cerveza...).

La cooperativa Paysans-Artisans se creó en 2013 para acompañar a este movimiento y apoyar a los productores. Al mismo tiempo, somos una cooperativa de consumidores que aspira a hacer posible y accesible una oferta de productos locales de calidad. Hemos creado un sistema logístico diseñado para consolidar la producción y facilitar su flujo a través de un sistema de pedidos en línea, en nuestras propias tiendas, en otras tiendas de comestibles y en las granjas.

Sin embargo, en medio de toda la emoción, pronto nos dimos cuenta de que había escollos que impedían el desarrollo de una industria local. El ejemplo típico: el reciente cierre del último matadero de aves de corral supuso dificultades para los pequeños productores locales. En un sentido más amplio, algunas explotaciones son caras e inaccesibles para los agentes de pequeño tamaño de distintos sectores.

¿Cómo habéis innovado para responder a este problema?

Creando Fabrique Circuit Court, con la idea de abrir un pequeño matadero para granjas de aves de corral criadas al aire libre y de crecimiento lento que no cuentan con las infraestructuras necesarias para responder a esta necesidad en la región belga de Namur.

No tardamos en darnos cuenta de que nos seguían faltando eslabones que impedían el desarrollo de un circuito corto. Por lo tanto, se nos ocurrió crear un “hábitat agrupado” para productores y artesanos regionales.

La zona de procesado de verduras las lavará, pelará y cortará, especialmente aquellas destinadas al sector del catering. La zona de enlatado y envasado resolverá el problema del embalaje y el almacenamiento, además de crear un sistema de instrucciones compartidas. Las zonas de delicatessen y carnicería ayudarán a aumentar las producciones locales. Y, por último, la empresa Ethiquable, relacionada con el comercio justo, también va a tener un espacio en las instalaciones.

En una segunda fase, enriqueceremos el ecosistema con una fábrica de miel, una heladería y una prensa para hacer zumos. El resultado es una multiplicación de las sinergias y oportunidades, así como un mejor uso de las producciones locales con una calidad diferenciada. La idea es que somos más fuertes si vamos juntos en nuestra lucha por defender los métodos de producción artesanos y el consumo responsable.

¿Qué impacto ha tenido Triodos Bank en vuestra actividad?

Os contaré un secreto: ¡no analizamos qué ofrecía la competencia! Nosotros, que participamos en un proyecto basado en la ética y en valores, teníamos claro que no íbamos a buscar socios que no compartiesen estos valores. Desde el punto de vista financiero, nuestro proyecto se apoya, aproximadamente a partes iguales, en dos actores externos: el sector público y Triodos Bank. Por lo tanto, el banco supuso un apoyo fundamental para poder hacer realidad la infraestructura compartida de Fabrique Circuit Court.

¿Qué impacto ha tenido vuestro proyecto en su sector?

Fabrique Circuit Court va a empezar a funcionar en la primavera de 2021. En estos momentos ponemos a punto las instalaciones. Esperamos que los efectos positivos se perciban a distintos niveles. Sin duda, un proyecto de esta magnitud genera empleo local (por ejemplo, técnicos responsables del mantenimiento y la gestión de las instalaciones y de las áreas comunes). Sin embargo, también aspiramos a lograr un verdadero cambio de escala, que refuerce a todos los participantes y amplíe el mercado de la producción local con una calidad diferenciada, lo que a su vez repercutirá positivamente en el empleo. Otro efecto menos predecible ya se está notando: hemos sabido que están apareciendo proyectos similares por todo el país. El mensaje está claro: nuestro modelo cooperativo e integrador tiene futuro.

¿Cuál es el impacto local de vuestro proyecto?

En primer lugar, vemos que nuestro enfoque ya está generando la supervivencia y la aparición de un conjunto de pequeños productores, ecológicos o de calidad diferenciada, y, en particular, de nuevas iniciativas. Por otro lado, en el otro extremo de la cadena, queremos que nuestras herramientas logísticas nos permitan llegar a muchos más consumidores (ya sea directa o indirectamente) a través de grandes cocinas y del sector del catering. No tengamos miedo de perseguir nuestras ambiciones: nuestro plan consiste simplemente en superar los excesos de la agroindustria, que en la actualidad está enredada en contradicciones entre un mensaje que promueve la sostenibilidad y la producción local, y unas prácticas que presionan a los productores exigiéndoles grandes volúmenes y precios bajos.

¿De qué manera comparte Triodos Bank vuestra visión?

Al igual que nosotros, Triodos Bank opta de manera decidida por una sociedad más sostenible y justa. La ventaja de trabajar con Triodos es que ha confiado en nosotros desde el primer momento. Hemos hablado muchas veces, porque el banco es muy cuidadoso con los proyectos que financia. No obstante, nuestra relación con el gestor de Triodos Bank, que realmente cree en nuestro modelo, siempre ha sido de escucha empática. No se mostró desconcertado a pesar de lo poco habitual que era nuestro proyecto.