2017
Proyectos comunitarios y vivienda social

¿Qué inspiró este proyecto?

Nuestro edificio de apartamentos acoge a 30 inquilinos en el distrito berlinés de Friedrichshain. La gentrificación creó una especie de división dentro del edificio: por un lado, los inquilinos más antiguos que vivían en pisos sin reformar y, por otro, los nuevos inquilinos que se trasladaban a los pisos recién reformados. Teníamos poco contacto unos con otros y sus vidas también eran muy diferentes.

Entonces descubrimos que se iba a vender el edificio para convertirlo en un proyecto de inversión. El temor a perder nuestras viviendas generó una sensación de solidaridad entre los inquilinos. En nuestra zona, los pisos se consideran cada vez menos hogares para personas y más inversiones, en las que los inquilinos que no pueden soportar el incremento de los precios se convierten en un estorbo. Esto provoca que muchos alquileres antiguos se rescindan para convertirlos en complejos de apartamentos nuevos para alquiler. Los edificios se renuevan como apartamentos de lujo y se alquilan a nuevos inquilinos. Esto ahuyenta a las personas con pocos ingresos. Y los pensionistas más empobrecidos se ven obligados a competir con artistas freelance, receptores de ayudas sociales y padres solteros para conseguir el último espacio libre en el bloque que todavía pueden asumir.

Nosotros no quisimos que nos enfrentasen unos a otros y decidimos dar un paso hacia la autogestión. Conseguimos convencer al casero de que no vendiese el edificio a un inversor. En su lugar, con la ayuda de la fundación Edith Maryon y Triodos Bank, lo compramos nosotros.

Ahora vivimos de forma autónoma en nuestro edificio de apartamentos, dentro de la alianza del Mietshäuser Syndikat (un sindicato de edificios de apartamentos). Somos nuestro propio casero. Utilizamos el terreno en base a los derechos heredados sobre el edificio y poco a poco vamos devolviendo el préstamo a Triodos Bank usando los ingresos de los alquileres que pagamos.

¿Qué aspecto innovador incorpora?

Hemos encontrado un modelo que permite a todos los inquilinos existentes seguir viviendo en sus casas y que, al mismo tiempo, les da voz en los procedimientos y cambios que afectarán al edificio en el futuro. Entre ellos se incluye, por ejemplo, la preferencia dada a los solicitantes con bajos ingresos cuando queden pisos libres; un grupo muy necesitado en el actual mercado inmobiliario berlinés.

Creemos que el proyecto es una respuesta de éxito frente a la especulación de los espacios residenciales. Hemos convertido las preocupaciones por nuestras casas y un barrio anónimo en una comunidad en la que las personas han empezado a hablar unas con otras.

Personas sin grandes recursos económicos que ahora tienen algo que decir acerca de cómo y dónde viven. Seguimos siendo un edificio de apartamentos, pero es un edificio en el que los inquilinos toman las decisiones. Somos, al mismo tiempo, inquilinos y caseros. Nos interesa este concepto de financiación estable y rechazamos la idea de que el espacio vital se deba utilizar para maximizar los beneficios. Creemos que el espacio debe ser lo más útil posible y ofrecer una gran calidad de vida a todos los inquilinos.

¿Qué impacto ha tenido Triodos Bank en su actividad?

Si uno se embarca en un proyecto como el nuestro, termina visitando muchos bancos y estudiando ofertas de préstamos. A menudo nos recibieron con las miradas desconcertadas propias de unos profesionales que no quieren prestarnos su dinero.

Normalmente a los inversores les resulta fácil conseguir los préstamos necesarios gracias a su patrimonio y a los diferentes tipos de garantías que pueden ofrecer. La situación es muy distinta en el caso de un grupo heterogéneo de inquilinos con bajos ingresos.

Por eso nos encantó que Triodos Bank Alemania estudiase nuestro plan de financiación de forma objetiva, lo desarrollase con nosotros y, finalmente, nos hiciese un préstamo. Nos permitió adquirir el edificio a través de una asociación, en colaboración con el Mietshäuser Syndikat y la fundación Edith Maryon, y transferirlo para su autogestión por parte de los inquilinos.

Ha sido un poco surrealista que finalmente hayamos podido gestionar los millones de euros necesarios para comprar la propiedad. Ninguno de nosotros había experimentado nunca -ni pensaba que llegaría a experimentar- algo así en nuestras vidas. Por eso, el apoyo de Triodos Bank y su visión crítica de las finanzas fueron de gran ayuda.

¿Qué impacto ha tenido este proyecto en su sector?

Ahora asesoramos a muchas otras comunidades de edificios de apartamentos en Berlín sobre cómo comprar su edificio y asegurarse de que sus casas sigan siendo asequibles en asociación con el Mietshäuser Syndikat (o con otras estructuras como las asociaciones).

De esta forma, podemos transmitir nuestros conocimientos y experiencias durante el proceso de adquisición y organizarnos como inquilinos. Esperamos que nuestra iniciativa pueda servir de modelo para otros y que más inquilinos se pasen a la autogestión y luchen por sus derechos a una vivienda.

¿Cuál es el impacto local de este proyecto?

La vivienda no debe ser una mercancía; eso es algo en lo que todos los inquilinos de nuestro edificio estamos de acuerdo. Suena un poco manido, pero básicamente significa que el acceso a una vivienda asequible es un derecho fundamental, como el derecho a la salud o la educación.

Si conseguimos reforzar el poder político a través de proyectos como el de nuestro edificio, quizás sea posible implantar restricciones a la explotación del mercado inmobiliario. La presión pública “desde abajo” ejercida por los inquilinos, que aplicamos una lógica distinta y tenemos una visión social diferente de cómo queremos vivir y coexistir en las zonas urbanas, podría tener un impacto enormemente positivo.

¿De qué manera comparte Triodos Bank su visión?

Nos hemos sentido muy apoyados e informados gracias a Triodos Bank y a su compromiso honesto con nuestra atrevida aventura. Sería genial que Triodos Bank decidiese apoyar más proyectos como este, basados en la solidaridad, para desprivatizar los inmuebles y retirar a los edificios de apartamentos del mercado especulativo, garantizando así la vivienda. Y el Mietshäuser Syndikat y la fundación Edith Maryon serían los socios ideales.