2018
Asistencia sociosanitaria

¿Qué desafío inspiró su proyecto?

El objetivo de De Weerde era hacer posible que la gente viviese en un lugar en el que se sintiese como en casa y en el que se ofreciesen servicios de atención profesional. Puede decir que lo ha logrado. Ha separado el concepto vivienda del concepto servicios de atención, pero sin dejar de lado la proximidad que sus residentes necesitan.

Esa fue la inspiradora misión de De Weerde y la ha hecho realidad. “Ya han pasado seis meses y podemos decir que trabajamos para una organización en la que rebosa el entusiasmo. Y ese entusiasmo nos impulsa a todos. No deberíamos tener que señalarlo, pero en De Weerde realmente cuidamos de las personas y les ofrecemos la atención y el interés sincero que se merecen. No prestamos cuidado en función de protocolos u horarios, sino en función del contacto y la curiosidad. Creemos que uno debe dar algo antes de recibir otra cosa a cambio”, cuentan desde De Weerde.

¿Qué aspecto innovador incorpora?

De Weerde presta cuidados y protección, trabajando de forma integral con terapeutas y personas que hablan a partir de su propia experiencia. Así, ofrece un lugar seguro a personas que tienen una vulnerabilidad psicológica o una discapacidad mental. Sus profesionales exploran y mejoran. En resumen, aprenden cada día, lo que en su opinión es lo que define la profesionalidad. No se dan por vencidos ni se rinden, sino que siguen explorando.

Siempre analizan lo que llevan hecho y lo que aún es posible hacer. El personal tiene mucha energía, mira hacia afuera con sus clientes y en su nombre, y es consciente de que las personas con una enfermedad o discapacidad mental, al igual que ellos, quieren llevar una vida social activa y productiva. Para ello es necesario adoptar un enfoque diverso con respecto la recuperación personal y social, y se esfuerzan en ofrecerlo.

De Weerde busca que los clientes que pasan allí un periodo de tiempo de sus vidas se lleven un buen recuerdo. Incluso después de que empiecen a vivir de manera independiente, le gustaría que vean su centro de Hanzelaan como un lugar seguro al que siempre podrán regresar. Las tradiciones refuerzan ese recuerdo. Ya ha introducido varias de estas tradiciones, entre las que se encuentran “la maceta del éxito”, por ejemplo, y la sopa y los sándwiches de los domingos, así como la forma especial en que organiza el proceso de codecisión. Las tradiciones refuerzan el sentimiento de pertenencia, hacen que uno se sienta en casa y ayudan a fortalecer los vínculos con los demás.

Ha prestado mucha atención al diseño y la apariencia física del edificio y de los apartamentos. No mediante la compra de mobiliario caro, sino realizando un verdadero esfuerzo y cuidando la elección de objetos asequibles y de buen gusto. Su edificio de Hanzelaan está ahora bien equipado e irradia comodidad; y por ello hace que uno se sienta como en casa. Y eso es lo que estas personas se merecen.

Por supuesto, también respeta a las personas que solo pueden aspirar a conseguir una cierta autonomía funcional. Para ellas también hay un lugar adecuado en De Weerde. Además, los profesionales exploran quiénes son y con qué pueden contribuir. En ocasiones son pequeños pasos y pueden suponer dar un paso hacia adelante y dos pasos hacia atrás, pero no se rinden.

¿Qué impacto ha tenido Triodos Bank en su organización?

El crédito que ha recibido De Weerde es “más que financiación”. El préstamo ha hecho posible que contribuya al futuro de las personas con vulnerabilidades de una forma en la que realmente cree. Cada día, trabaja con un equipo de profesionales y voluntarios e intenta marcar la diferencia y convertir sus deseos en expectativas para el futuro.

¿Qué impacto ha tenido su organización en su sector?

“Lo que nos hace especiales es que, en realidad, aspiramos a que nuestra organización resulte superflua. Puede que suene extraño, pero, por lo que a nosotros se refiere, este debería ser el objetivo de cualquier organización de atención sanitaria. Porque, cuando los clientes son lo bastante autosuficientes, les ayudamos a lograr la transición hacia una vida independiente”, cuentan desde De Weerde.

En los próximos 6 meses, 3 clientes van a iniciar su transición para vivir en su propio piso. De Weerde seguirá ayudándoles incluso después de que se muden. No obstante, no lo hará recurriendo a la financiación disponible para la atención ambulatoria que se recoge en la Ley de Apoyo Social. Por el contrario, incluso después de irse, estas personas pueden volver al lugar que les ofreció un sitio protegido en el que vivir, para obtener respuestas a sus preguntas y tener su propia red de seguridad. Pueden pasarse los domingos por la mañana a tomar un café, desayunar o hacer alguna consulta sobre el alquiler, la renovación de su carné de conducir o, quizás, acerca de una carta complicada que hayan recibido recientemente. Es algo que no tiene un coste añadido para De Weerde ni para la sociedad porque ya están ahí. Esta es una forma innovadora de utilizar los fondos públicos.

¿De qué manera comparte Triodos Bank su visión?

Esto último es algo que comparte con Triodos Bank. De Weerde y Triodos son organizaciones en las que el dinero no es la única prioridad. Su punto de partida es que deben ser conscientes del efecto que tienen sus servicios en la sociedad.

En De Weerde no quieren ser una isla. Quieren estar integrados en la comunidad local: “Somos buenos vecinos, hacemos nuestras compras en las tiendas del barrio, ofrecemos a una joven que cobra el paro la oportunidad de formarse y conseguir un trabajo, cuidamos de nuestros voluntarios y hacemos esfuerzos importantes semana tras semana. En eso consiste De Weerde y es lo que marca la diferencia”, concluyen.

 

Foto: Anne Stielstra